• Inicio
  • Blog
  • Cuando los jugadores del metegol eran de madera

Cuando los jugadores del metegol eran de madera

Los campeonatos de metegol en el Bar de El Abuelo, a la hora de la siesta, fueron memorables. Cada uno llegaba al lugar cerca de las 14 horas. A pie, en bici, en moto, algún moquero en Fiat 600. Pero la cita era diaria, de lunes a viernes. A jugar al metegol. Había dos mesas de billar en las que jugaban otros muchachos y un par de “novedades”: dos maquinitas de flipper, a las cuales ya les habían agarrado la mano y poniendo la ficha de una manera, quedaba tildada y uno ganaba partidos hasta la eternidad. Se almorzaba rápido y se llegaba. Comienzo de la década del setenta. Los flippers eran un adelanto científico para nosotros. El tatarabuelo de la Play, digamos.

 
La cita era en realidad de los más grandes. Llegué al lugar acompañando a mi hermano en la Gilera una tarde de marzo y seguí yendo cada siesta entre las 14 y las 15.30 durante casi tres años. La barra que empezó la rutina era la de los mayores. Nos llevaban como ocho años a nosotros. Nosotros éramos dos o tres que por afinidad o parentesco, estábamos “invitados” y servíamos de relleno cuando alguno de ellos faltaba.


Se formaban parejas de metegol que jugaban por algún premio final (guita, asado, o entradas para Montecarlo y Morocco). Se hacía el sorteo y se pegaba el fixture en la pared del bar.


Los cotejos tenían relatores y para mí fue una buena continuidad de lo que hacía con los soldaditos o las figuritas en el lavadero de mi casa. Las parejas tenían un nombre, claro. Boquita, Funes Dean, el Gasómetro, Diablos rojos, Los Piratas y así; según algunos que recuerdo. Había una pareja con un nombre, que llamaba la atención. Eran dos de los más veteranos del grupo (tenían cerca de treinta), transmitían el partido, hacían ruido de hinchada y se alentaban permanentemente. Se hacían llamar Orientales y los dos que jugaban no tenían nada que ver con Uruguay, por cierto. Uno era fana de Boca y el otro un cordobés de Talleres hasta la médula. Pero eran Los Orientales.


El que manejaba el metegol de la mitad para adelante decía que era Cubilla o Montero Castillo, según le tocara la delantera o el mediocampo. El que jugaba del lado de la defensa nombraba a Anchetta y a Mazurkiewicz. Un poco por suerte, otro por capacidad en el juego (es un arte jugar bien al metegol) y otro porque de tanto hablar aturdían al rival, meterles un gol era un milagro. Y ganaron varios campeonatos.


Cada vez que la pelota pegaba en el arquero o apenas en la maderita que rodeaba al arco, el grito era: “¡uruguayo....!, ¡salva Mazurkiewicz!, ¡un fenómeno el Polaco!, ¡rechaza Anchetta!, pero lo de Ladislao es extraordinario!!!”. Y uno de ellos imitaba la voz ronca del narrador oriental Carlos Solé.


A partir de allí, la pareja pasó a ser: ”los uruguayos”, no sólo en el metegol sino en la barra. Aún hoy, pasados tantos años y veteranos bien veteranos ellos, cuando uno cruza al que vive por aquí lo saluda con el: ¡uruguayo!, típico del aliento de las hinchadas argentinas a los que llegan desde el otro lado del Río de la Plata. El otro se fue a España hace tiempo, empujado por las fuerzas vivas de la muerte en el país a fines de los setenta. Cuando me lo encontré en Sevilla durante el Mundial del 82, lo primero que me preguntó fue por el Bar de El Abuelo. Todo eso para homenajear a Ladislao Mazurkiewicz. Nació en Piriápolis en febrero de 1945 y murió en enero del 2013 en Montevideo. Uno de los más grandes arqueros de América en toda la historia. Un referente uruguayo y fundamentalmente de Peñarol entre el 65 y el 71 cuando partió a Brasil a jugar por el Mineiro.


Como está dicho, nacido en la balnearia Piriápolis, se inició en Racing de Montevideo en 1961. El 31 de marzo de 1965 en la cancha de River Plate, en Núñez; Santos de Brasil y Peñarol desempatan la posibilidad de jugar la final de la Libertadores. El ganador jugaría los partidos decisivos ante el Independiente de Manuel Giúdice. Luis Maidana, el legendario arquero mirasol, es separado del plantel por el técnico Roque Máspoli.


Máspoli debe decidir entre el eterno suplente de Maidana; Eduardo García y un pibe de veinte años, hijo de un pescador polaco inmigrante de la Primera Guerra Mundial, que sólo había disputado un amistoso en primera: Ladislao Mazurkiewicz.


Enfrente estaría el Santos de Pelé y compañía. Un equipo blanco en todo su esplendor. Máspoli se decide por el chico. A los tres minutos, después de una de sus traviesas paredes con Pelé; Coutinho queda solo frente al muchacho y el Polaco evita la caída segura de su arco. Comenzaba la leyenda. Peñarol ganó en tiempo suplementario con un gol del Pepe Sasía. Mazurkiewicz había cerrado el arco.


Su debut fue una muestra de lo que sería su brillante carrera. En Peñarol y en la selección uruguaya. Fue campeón con la celeste en el Sudamericano del 67 y con los “manyas” logró tres torneos con récord de minutos sin goles en contra (985 minutos en el 65).


Los uruguayos aún recuerdan su actuación en Wembley, en la apertura del Mundial 66, manteniendo el cero a cero ante los locales, a la postre campeones del evento. En el 70 fue elegido el mejor arquero del Mundial de México. Eso era Mazurkiewicz.


El Polaco que jugó también en España, Chile y Colombia antes de volver a Peñarol para retirarse en el 81. Así su extraordinaria historia.


Un saludo de todos los futboleros. Y en especial de los que jugábamos al metegol a la siesta en el Bar de El Abuelo. El bar hace años desapareció del lugar. En ese sitio hubo locutorios para hablar con teléfonos a disco y más tarde el Internet que cambió nuestra vidas. Ahora una boutique paqueta para adolescentes.


Sin embargo, en las paredes retumban los gritos de la pareja de los Orientales. La que ganaba campeonatos con un Mazurkiewicz de madera, pero porque era en el metegol.


Y cada vez que la pelotita pegaba en el muñeco, con voz ronca de relator uruguayo se escuchaba: ¡Mazurkiewiczzzzzzz..! Y los dos de la pareja se abrazaban como si hubieran hecho un gol.

 

Por Osvaldo Alfredo Wehbe. 

Fuente: puntal.com.ar

Etiquetas: metegol,

Are you looking for the best website template for your web project? Look no further as you are already in the right place! In our website templates section you will find tons of beautiful designs - for any kind of business and of any style. You are in a unique place - join us today BIGtheme NET

Contactenos

Horarios y Direccion

Lunes a Viernes de 09hs a 16.30hs
Av. Rivadavia 17664, Moron, Buenos Aires.

Consultas

Telefono:(5411) 4483-3003
Email: consultas@metegolesestadio.com

Facebook Metegoles Estadio Youtube Metegoles Estadio Instagram Metegoles Estadio